viernes, 21 de abril de 2017

ROBOTS FABRICADOS POR IMPRESIÓN 3D CON PIEL AMORTIGUADORA DE GOLPES

Cualquiera que haya visto drones volando en el cielo peligrosamente o también en algunas 
competiciones en las que los robotistas hacen luchar a sus robots sabe que es muy probable que
estas máquinas sufran graves desperfectos.
A menudo esto es así debido a que los robots no tienen ningún tipo de acolchamiento adecuado para protegerse.
Unos investigadores del Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial 
(CSAIL), en anexiona al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Estados Unidos.

Estos investigadores han ideado y conseguido un nuevo método para imprimir en 3D materiales
blandos que doten de mayor protección contra los golpes a los robots y sin que los robots pierdan
precisión en sus movimientos.
La nueva técnica se podría emplear para aumentar la durabilidad no solo de los drones y otros 
robots sino también de teléfonos móviles, zapatos, cascos y muchos otros objetos expuestos a impactos.
Uno de las potenciales aplicaciones de la nueva técnica en el campo de la robótica es poder alargar la vida útil de los drones para entregas, como los que están siendo desarrollados por Amazon y Google.
Este nuevo producto, que se descrito como "material viscoelástico programable" (PVM, por sus siglas en inglés) se logra mediante la técnica desarrollada en el CSAIL.


Por tanto permite a los usuarios programar todas y cada una de las partes de un objeto impreso en 3D con los niveles exactos de rigidez y elasticidad que quieran, dependiendo de la función que deba tener cada parte.
Las pieles amortiguadoras no solo protegen a los robots con los que se han hecho pruebas en el CSAIL, sino lo que facilitan a algunos el realizar aterrizajes de manera más precisa.
Por ejemplo, después de haber realizado la impresión 3D o fabricación aditiva de un robot cúbico que se mueve rebotando, los investigadores lo dotaron con “pieles” amortiguadoras que suavizan muchísimo sus impactos.
Esa reducción marca la diferencia a la hora de procurar evitar que un rotor se desprenda de un dron o que un sensor se rompa cuando golpee el suelo.
Lo que permiten es que los robots de ciertos tipos aterricen con una precisión casi cuatro veces mayor, lo que sugiere que se podrían usar amortiguadores similares para ayudar a ampliar la vida útil de los citados drones de entrega de productos.




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